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Amaury Amed, chocolatier de Chocolate Benévolo

Historia

Una pregunta sobre el futuro del cacao.

Amaury Amed

Amaury Amed

Chocolatier y pastelero, fundador de Chocolate Benévolo

Después de estudiar gastronomía y trabajar en Armenia, Amaury Amed empezó, durante la pandemia, a investigar el cacao más allá de la chocolatería — su genética, sus procesos de fermentación, todo lo biomolecular detrás de una semilla. Ahí encontró lo que el café ya había recorrido antes: un commodity con espacio real para convertirse en categoría de especialidad.

De esa investigación —bean to bar, parámetros de fermentación, tostión y refinación— nació Chocolate Benévolo: una marca que busca llevar el cacao colombiano de origen a mercados internacionales, empezando por Estados Unidos, sin perder lo que la gente ya reconoce como una buena barra de chocolate.

“No quiero llevarlo a algo demasiado pretencioso, amargo o difícil de entender. Quiero que sea una chocolatina que cuando la pruebes digas: esto es una barra de chocolate, pero detrás hay un origen, una fermentación y un cacao colombiano que tienen una historia.”

Ser “benevolente” no es un adjetivo bonito: es la decisión de que el cacao sea bueno para quien lo consume, para quien lo produce y para el territorio del que sale. Por eso, detrás de la chocolatina, también hay una apuesta más amplia — usar tecnología sobre los residuos del cacao (mucílago, cáscara, subproductos) para generar nuevos productos, sin depender de una sola barra.

“Si logramos que la gente empiece a comprar contexto y no solamente chocolate, ahí es donde realmente podemos cambiar la conversación alrededor del cacao colombiano.”

Basado en la entrevista de Amaury Amed con Infonegocios Colombia (periodista Natalia Durán), publicada la semana del 6 de septiembre de 2026.

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